miércoles, 2 de noviembre de 2011

Consecuencias del modelo agroexportador sojero


Entre muchos otros, se encuntra la Pampeanización del agro: la soja que comenzó sembrándose en la llanura pampeana, hoy desplazó a otros cultivos en otras regiones, por ejemplo: Santiago del Estero es la 4ta provincia productora de soja, Tucumán redujo la superficie cultivada de caña de azúcar y batata por soja, Chaco redujo cultivo de algodón y prov de Buenos Aires y Entre Ríos de frutales.
La pampeanización de la Argentina
La intensificación agrícola de la década pasada y actual promovida por la globalización monopólica de los alimentos, ha generado algunos beneficios sectoriales pero también cambios relevantes en la estructura agraria. Todo este proceso ha llevado a una acelerada agriculturización o más bien una sojización del modelo que eliminó el planteo mixto y transformó, especial pero no únicamente a toda la Región Pampeana, en un área
eminentemente de monocultura sojera. Sí en cambio, el fuerte desplazamiento hacia la monoproducción, pone en tela de juicio la sustentabilidad de todo el sistema productivo nacional, dado que con las nuevas variedades de soja transgénica, las prácticas de
cultivo se han extendido por doquier, avanzando sobre nuevos ambientes, hacia en Noroeste, el Noreste y el Oeste del país, generando una "pampeanización" de sistemas ecológicos altamente frágiles. El proceso alcanza ya al Oriente boliviano, el Paraguay, sur del Brasil y el Uruguay, que utilizarán a la Hidrovía Paraguay-Paraná para la salida de toda esta producción. Un proyecto de dudosas consecuencias ambientales que intenta profundizar el dragado del río a lo largo de 3.400 kilómetros del sistema fluvial y emprender otros trabajos de
ingeniería que contribuirán a la salida de cada vez más grandes volúmenes de materias primas.
Nuevamente, la falta de una política adecuada para detener los desmontes para la siembra de soja, de ricas áreas en biodiversidad como Las Yungas o el Monte Chaqueño, dejan una estela preocupante y un enorme pasivo ambiental en una historia que antes se produjo con el quebracho para la producción de tanino (Martínez Alier, 2003). Velozmente se desmontan hoy mismo, cientos de hectáreas de bosques y montes nativos que tardan mucho tiempo en desarrollarse. Cuando se elimina el bosque se reduce en forma notable la retención del agua
de lluvia y aumentan la evaporación y los procesos erosivos (hídrica y eólica), se acentúa la amplitud térmica del ambiente, disminuye drásticamente la biodiversidad nativa, se suspenden el aporte de materia orgánica y nitrógeno y se interrumpe el desarrollo de suelos. El impacto que ejerce el hombre sobre los ecosistemas naturales queda perfectamente reflejado en la situación actual del Parque Chaqueño, donde desaparecen casi hasta la extinción el quebracho colorado, el quebracho blanco, los algarrobos blanco y negro, el guayacán, palo mataco, palo cruz, mistol, brea, chañar y otras maderas de ley. Los bosques se eliminan y son reemplazados aceleradamente por cultivos de soja, caña de azúcar, cítricos, algodón, tabaco, porotos y otros que avanzan constantemente por un proceso que está "incentivado por una política de expansión de la frontera agropecuaria que aporta facilidades crediticias, incluyendo desde el desmonte hasta la adquisición del equipamiento y agroquímicos. El desmonte, que viene efectuándose a una tasa de 30.000 hectáreas por año, continúa. Las facilidades crediticias también se destinan a la reforestación con otras especies exóticas de crecimiento más rápido para la producción de papel y maderas de baja calidad"(Atlas Argentino, 2003). La deforestación es muy notable en las provincias que actualmente están permitiendo una gran superficie de sus territorios a los nuevos avances de las sojas transgénicas, como Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja, Tucumán, Santiago del Estero,
Córdoba, Santa Fe, Chaco, Corrientes o Entre Ríos en un notable proceso de desmonte legal o ilegal, observándose además un incremento muy fuerte de las superficies afectadas por incendios, muchos de ellos intencionales en las áreas involucradas con no sólo el quemado de arbustales sino en algunos lugares la quema directa del bosque nativo. La situación de la Selva de Yungas, no deja de ser un ejemplo paradigmático de lo acontecido primero con el
avance de la caña de azúcar y hoy en día directamente con la fuerte presión por sistematización de campos para soja. Aproximadamente un tercio de la superficie de las Yungas responde a la selva pedemontana, la de mayor riesgo frente a este avance. De casi 2.100.000 de hectáreas, el 75 % del total, es decir alrededor de 1.500.000 hectáreas ya han sido transformadas para la producción agrícola. Sólo en el área pedemontana, son más de cien las especies de árboles las que viven, de las cuales, 40 son exclusivas y 10 son de interés forestal actual, lo que implicaría la posibilidad de una explotación forestal racional y certificada, que no ameritaría su destrucción definitiva.
El pasivo ambiental generado en tantas áreas del país se suma como veremos a la degradación y pérdida de estructura y nutrientes de muchos de los suelos más ricos del mundo, aquellos alojados en Pampa Argentina, y que fueron la base de su riqueza, que si bien siempre mal distribuida, permitió ciertos procesos de expansión y progreso del país en épocas pasadas. La fuga de materiales - resultado de la erosión - sumado a una extracción
minera de nutrientes por parte de la agricultura y el abandono de las rotaciones con ganadería, está planteando que estos suelos se vean obligados a ser fertilizados masivamente, con agroinsumos sintéticos, en poco tiempo.
Degradación, erosión y desertificación tienen una directa consecuencia ambiental, escasamente perceptible hasta su materialización en la imposibilidad productiva, lo que se manifiesta en algo aún más terrible: el aumento de la pobreza, la devaluación económica de los recursos y el aumento del costo social. La enfermedad ecológica nacional más grave de un país agroexportador como el nuestro, está vinculada al proceso de desertificación y a su manifestación más evidente hasta en los climas superhúmedos: La erosión (Morello y Pengue,2001). Sobreexplotación y subvaluación de los recursos: La Deuda Ecológica que crece.
Pareciera ser que "la gran aspiración de esta ‘nueva agricultura’, sería un verdadero salto cuantitativo de la producción actual, liderada por la monocultura sojera, de real peligro para la diversidad biológica y la regeneración de los suelos"(INTA, 2003). "En la Argentina, hay alrededor de 60 millones de hectáreas con algún grado de erosión que equivale a la superficie de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe (en conjunto una superficie mayor a la de Francia). Tenemos las tres cuartas partes del territorio con procesos de aridez y semiaridez. El costo anual de esta erosión es de mil millones de dólares y si se toma solamente a la Región Pampeana, el calculo alcanza los 600 millones. Esas pérdidas se duplican, si contabilizamos los daños a la infraestructura (redes ferroviarias, viales, puentes, embalses)" (Casas, 2003). Por supuesto, estos costos se incrementan más cuando valorizamos las externalidades y la exportación de nutrientes, sin reposición natural, que se van con los cultivos (otros 900 millones de dólares con la cosecha actual) (Pengue, 2003) (Cuadro Nº 2). La sobreexplotación exportadora, sostiene al gobierno de la mano de las retenciones agropecuarias (alcanzan el 22 % de la exportación de granos), garantiza la continuidad en el pago de los servicios de la Deuda Externa y por otro lado incrementa día a día la Deuda Ecológica.

Cuadro 2
Producción de Soja en la República Argentina: Estimación de la exportación de nutrientes (Nitrógeno y Fósforo) y sus costos para la cosecha 2002/03 estimada en 34.000.000 de Toneladas.
Nitrógeno Fósforo Total
Nutriente extraído en Toneladas: 1.020.000 (1) 227.800 1.247.800
Equivalente en Fertilizantes – Toneladas (2): 2.217.400 1.109.386 3.326.786
Costo estimado de la reposición por lo exportado:
u$s 576.524.000
u$s 332.816.000
u$s (3) 909.340.000
1. Se debe tener en cuenta que aproximadamente existe un 50 % del nitrógeno es aportado por fijación biológica, que vuelve al suelo por fertilidad natural, si bien puede no estar disponible.
2. El equivalente fertilizante, que nos permite estimar el valor de lo exportado, es decir lo mínimo necesario para la reposición es urea granulado por el nitrógeno (u$s 260 por tonelada) y superfosfato triple (u$s 300 por tonelada).
3. A los dos nutrientes calculados, hay que considerar la importante extracción de otros elementos mayores como el K, Ca, Mg y S y oligoelementos como el B, Cl, Cu, Fe, Mn, Mo o Zn.
Fuente: Pengue, 2003 (b).
Los beneficios alcanzados por algunos sectores, no pueden disimular los daños ya claramente identificados:
Impactos sociales (entre 1988 y 2002 desaparecieron 103.405 establecimientos a escala nacional, y más del 30,5 % en la Región Pampeana, alrededor de 60.000 menos), concentración y escala (la unidad económica pampeana pasó de 257 a 538 has.) (Cuadro Nº 3), en el país hay 127.565 familias de pobres rurales, efectos económicos como las externalidades ya enunciadas, pérdidas de prácticas sustentables (sólo en el último quinquenio la superficie sembrada con soja aumento un 75 % mientras que el maíz se redujo un 34 % y si llevamos la cifra a la última década el área sembrada con la primera fue de un 126 % mientras que la del maíz lo hizo sólo un 14 %, diez millones de argentinos están en la indigencia y 20 millones se encuentran 8 bajo la línea de pobreza con el 22 de la población desocupada, uno de cada cinco niños en Argentina está desnutrido, o sea que alrededor de 2.108.237 niños no tienen cubiertas sus necesidades básicas de alimentos, ventas subvaluadas de campos (17.000.000 de hectáreas ya están en manos de extranjeros) y fenómenos culturales que junto con los impactos ecológicos ni siquiera han sido mencionados o medidos correctamente. A esto se suma, y no es un tema menor, la inadecuada orientación de la política científica en el sector agropecuario, la corresponsabilidad entre eficiencia económica productiva y eficacia social o la contribución o no hacia los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada